Cuba y México unidos a 100 años del natalicio del Rey del Mambo

Este 11 de diciembre el reconocido músico cubano Dámaso Pérez Prado cumpliría 100 años de vida. A propósito de la fecha Cuba y México se unieron para homenajear al Rey del Mambo.

Desde el 8 y hasta el 10 de este mes, la nación caribeña, su tierra natal, y el país azteca, lugar donde vivió parte de su vida y falleció, realizaron una serie de actividades para rendir tributo al cantante y compositor que defendió ese género danzario.

En su casa natal, en la occidental ciudad cubana de Matanzas, quedaron develadas tres placas en nombre de artistas y amigos cubanos y latinos. En la calle Rio número 166 de esa tricentenaria urbe quedaron plasmadas las placas que evocan al director e intérprete cubano. Una en representación del pueblo de Cuba, otra en nombre de sus amigos de México y Colombia, y la otra de parte de la Sociedad de Autores y Compositores de México, firmada por el compositor y cantante de ese país Armando Manzanero.

Con una emotiva ceremonia cerró el ciclo de actividades en homenaje al Rey del Mambo. El día 10, en la víspera de su nacimiento, rindieron tributo al músico el quinteto de vientos Atenas Brass Ensemble, la compañía Danza Espiral con un perfomance, artistas del teatro El Mirón Cubano, y las Estatuas Vivientes, como homenaje de la agrupación Renacer.

Como colofón de las actividades que conformaron el Coloquio dedicado al artista desde el 8 de diciembre, estuvo la conferencia: Pérez Prado en el cine mexicano 1948/1953, dictada por el investigador Leopoldo Gaytán Apaez; y la ponencia Pérez Prado, Matanzas y la (orquesta) Lira matancera, leída por el especialista Juan Francisco González.

Entre otras actividades dedicadas a rendir tributo a Pérez Prado en sus 100 años estuvieron el concurso Los niños bailan mambo, la obra teatral Yo soy el Rey del Mambo, texto del dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, y presentada por el grupo mexicano Conjuro Teatro. De igual modo se proyectó una serie de filmes en los cuales está la presencia del Rey del Mambo, entre ellos las películas Del Can-Can al mambo (1951), del director Chano Urueta; y Simbad el mareado (1950), del realizador Gilberto Martínez Solares.

Formaron parte del Coloquio, además, un baile mambolero, fragmentos teatrales, danzarios y poéticos, todo en honor a Pérez Prado, quien falleció en 1989 en la capital azteca.

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